¡Lo sabía… la tentación no es mala!

tentaciones
Por : Alejandro Quintana

¡Hola! Hace un par de semanas me dieron la oportunidad de escribir algo por acá. La verdad pensé mucho tiempo el qué decirles y después me preocupaba más el cómo decirles.

Para quien esté leyendo, intentaré ponerlo un poco en contexto, mi nombre es Alejandro, tengo 23 años y por una gran bendición actualmente estoy viviendo y estudiando en Europa.

Estar lejos de casa ha sido una experiencia fenomenal y aunque he dejado a quienes amo con todo mi corazón; mi familia, amigos, mi novia, mi otra familia (¡Lewe!) y muchas otras personas especiales para mí; siento en el corazón que es algo que debo vivir ahora.

 Para hablar de la tentación lo primero que debemos hacer es un acto de reconocimiento (empezando por mí mismo), pues todos,sin excepción, hemos, estamos y estaremos viviendo las tentaciones ¡toda nuestra vida! y si no les ha pasado, es porque no saben qué es esto o probablemente están viviendo 3 metros bajo tierra (y no creo que les llegue Wi-Fi allá).

Con el temor y la esperanza que solo sea la primera razón, pasemos al segundo paso que consiste en saber qué es la tentación y es por esto que en pocas palabras les diré que realmente todos los sabemos, es más, abiertamente lo decimos muchas veces al día y ni nos damos cuenta…me entenderás cuando te des cuenta que al hacer el Padre Nuestro dices “(…)no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal (…)”.

Como se que ya lo saben, lo único que voy a hacer es recordarles que la tentación en sí misma ¡no es mala!, no se dejen confundir. Así es, lo que realmente causa el pecado (es decir aquello que rompe nuestra amistad con Dios por no seguir los mandamientos) es consentir o hacer caso a esa tentación, para dejarlo más claro, quiero que se imaginen la siguiente historia:

 Están dormidos un domingo 9 am y en su casa, los despiertan y les piden el favor de que compren algo en la tienda para preparar el desayuno, así que les dan 20 mil pesos. Ustedes salen muy contentos, llegan a la tienda, saludan al tendero quien no les dice nada y parece de mal humor, consiguen las cosas y justo cuando pagan, el tendero comete un error y les da tres billetes de 10 mil, ustedes sin darse cuenta toman rápidamente el cambio y 2 cuadras más adelante se dan cuenta de lo ocurrido.

 Sin poder verlo físicamente, es justo en ese instante cuando dentro de ustedes acaba de iniciar una de las batallas espirituales más grandes, pues aunque no las veamos, las sentimos. Muy seguramente vendrán pensamientos como: “…waw el tendero en verdad es un tonto, eso le pasa por andar de mal genio…¡se lo merece!”, “que buena suerte!!! y a mi que hace rato que no me pasaba esto!! tengo que contarle a mis amigos…” o una más …curiosa “GRACIAS DIOS MÍO!!! …ahora qué me compraré con esto…”.

 Ahora quiero que piensen, con toda la sinceridad, sin temor a ser juzgados, ¿qué habrían hecho ustedes?; 1. Se quedan con el cambio extra y les entregan a sus papás el cambio que ellos merecen, contándoles lo que les ocurrió, 2. Se quedan el cambio extra y les entregan a sus papás el cambio que ellos merecen, sin decirles nada de lo ocurrido, o 3. Se devuelven a la tienda y le dicen al tendero que cometió un error.

 De hacer el punto 1, creerán que son las personas más “afortunadas del mundo” y ahora quieren compartir eso con los que aman. Punto 2, la billetera seguramente estará muy contenta, pero será extraña la sensación, al menos durante un par de horas al darse cuenta de que no han hecho algo bien. Punto 3, habrán hecho lo correcto, habrán vencido la tentación, sentirán el amor de Dios, probablemente le cambien el día al tendero, será un acto que aunque no publiquen los hará sentir muy bien por dentro ¿Interesante verdad…?.

 El hacer lo correcto cuesta mucho, a veces muchísimo y si quieren verlo mejor, véanlo en miles de otros contextos: en un examen, con la oportunidad de saber las respuestas de forma deshonesta navegando por Internet solos en casa, viviendo la castidad y la pureza con sus novias(os) en los momentos de soledad en una casa, etc.

Antes de continuar, quiero compartirles una historia muy bonita que dice que en una ocasión un abuelo le dijo a su nieto lo siguiente:

 -“Me siento como si tuviera dos lobos peleando en mi corazón.

 Uno de los dos es un lobo enojado, violento y vengador:

 El otro está lleno de amor y compasión”.

 El nieto preguntó:

 -“Abuelo, dime, ¿Cuál de los dos lobos ganará la pelea en tu corazón?”

 El abuelo contestó:

 -“Aquel al que yo alimente”…

 En cada momento de nuestras vidas encontraremos lo que muchos llamamos una verdadera batalla. El catecismo de nuestra iglesia católica dice “el discernimiento desenmascara la mentira de la tentación” y les recuerdo que el discernimiento es poder darnos cuenta qué está bien y diferenciarlo de lo que está mal. Por lo tanto, ante cualquier tentación, es claro que en últimas somos nosotros quienes decidimos, sabiendo o no (discernimiento) qué hacer.

 Muchos pensarán que esto suena genial, pero que es muy difícil ponerlo en práctica, por eso, les traigo una verdadera esperanza y apuesto a que a ustedes también les funcionará. La respuesta es muy sencilla, son 4 números: 2848 del catecismo de la iglesia católica (Google en 3..2…1!) , la verdad fue algo que hizo mi día y me hizo pensar muchas cosas, la primera de estas es sobre el gimnasio de Dios y la segunda, sobre la fidelidad.

 Sobre la primera solo piensen en Dios como un gran instructor de gimnasio, ¿listo?, ahora, llevémoslo a la cotidianidad. Como buen instructor, Él sabe lo bueno para nuestra salud y bienestar, el instructor nos dice qué debemos hacer, es decir, cuántos minutos debemos estar en la elíptica, en la bicicleta, cuánto peso levantar, entre otras y, para mí es muy parecido a lo que hace Dios.

En este caso, las tentaciones son la bicicleta, la elíptica y el peso y, la salud y bienestar nuestra salvación. Si en verdad no pudiéramos hacer los ejercicios que nos propone el instructor, seguramente no nos dejaría intentarlo, mas entre más vayamos fortaleciéndonos y tengamos buena salud, cada día nos va a poner diferentes y más fuertes ejercicios para estar más fuertes y sanos.

 Sobre la segunda (la fidelidad), si se que ya han escuchado esta frase… “El que es fiel en lo muy poco, es fiel también en lo mucho”, solo los invito a que la mediten un ratico y la apliquen en todos los contextos de su vida, a mi me ha servido muchísimo en este tiempo.

Si sienten que últimamente su corazón está débil, en especial cuando caen en más tentaciones , no se preocupen, les diré algo que de verdad funciona; constantemente (cada 2 semanas máximo) examinen su corazón con el examen de conciencia. ¿No saben cómo?! bueno, mi buen amigo Óscar Velásquez escribió hace poco una guía excelente que de seguro les encantará .

 Para cerrar, les doy un consejo muy sincero: acudan al sacramento de la confesión y de la comunión, vayan a visitar a Jesús sacramentado y cuéntenle ¿cuánto les cuesta a veces vencer?, reconozcan lo débiles que somos, pídanle la Gracia para poder elegir lo bueno siempre y la humildad para que esa batalla nos haga crecer en la intimidad de nuestra relación con Dios y la evangelización con los demás.

 ¡Tengan una buena semana! ¡Dios los bendiga!

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