¡Cinco formas de vivir el camino al Pesebre esta Navidad!

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La Navidad es sin duda una de las mejores épocas del año. El día es soleado y despejado (un milagro en ciudades como Bogotá), y la noche es fría y estrellada. El aire huele a galletas, a natilla, a chocolate, a canelazo, a buñuelos y a tamales.
Los calles y los principales parques de las ciudades se llenan de luces, y cada una compite con la otra para ver cuál está más linda. Es casi imposible escoger uno solo. (A quienes les interesaría salir a ver el resplandor navideño, en Bogotá les recomiendo seguir la Ruta de la Navidad.)

Claro, también tiene sus cosas jartas. Las calles, por ejemplo, son imposibles. De seguro se llega más rápido caminando a cualquier sitio que en carro. Y qué decir de los centros comerciales. O se va a las 9 de la mañana cuando los vendedores están terminando de trapear los pisos y de organizar la mercancía en sus locales, o comprar un par de medias se vuelve una misión imposible.

Pero la verdad, es que entre tanto corre corre se llega el 24 y estamos tan cansados que solo queremos dormir, o, en el peor de los casos, hemos perdido el sentido de esta bella celebración.

Estamos viviendo los días previos al Nacimiento del Niño Jesús. Son días  para estar tranquilos y relajados, para tener total disposición y vitalidad para orar y para acompañar a los pastores en ese primera visita al portal. Pero, la verdad sea dicha, el mundo de hoy todo lo hace al revés. No solo se ha tratado de dejar de lado el nacimiento de Jesús, sino que se ha distorcionado por completo el sentido de la Navidad.

Y luego están los afanes de la compra, la plata, la novena,  los invitados, el regalo, la comida, los buñuelos, que esto, que aquello, que lo otro, que lo de más allá…. antes la humanidad no está más estresada, pues parece que hemos  escogido el estrés como  razón de vida. Y entonces, en navidad nos llenamos de  angustias, ¿y Dios?… Bien gracias.

Pero entonces, ¿cuál es el sentido de la Navidad?

El sentido de la Navidad es simple y llanamente la celebración del nacimiento de Jesús. El vivir la alegría por saber que Dios viene a nosotros a dárnoslo todo… ¡ABSOLUTAMENTE TODO! Y hay que prepararse para vivir este regalo tan increíble, ¿no creen?

¿Cómo podemos hacer eso? Bueno, aquí hay unos pequeños ‘tips’.

1. Haz la Corona de Adviento y ve a la celebraciones

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Es una tradición muy bonita que nos permite prepararnos domingo a domingo para el nacimiento del Niño Dios. Se hace una corona de pino verde, que nos recuerda a Dios, sin principio ni fin (como el círculo) y siempre vivo  (como el pino en invierno). Luego, se colocan cuatro velas: tres moradas y una rosada. Las velas representan cómo poco a poco el pecado se va disipando con la luz de la llegada de Cristo al mundo. Cada domingo se enciende una vela con una oración especial.

 

2. Prepara un calendario de adviento
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Con un poco de papel y mucha creatividad puedes hacer una serie de sacrificios.. o mejor, de pequeños regalos espirituales para entregarle al Niño Dios el 24. Cada día ofreces uno. Aquí hay un ejemplo ya armado que puedes utilizar. Pero también puedes hacer el tuyo propio, ¡quedará genial!

 

3. Reza la Novena de Navidad

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¿Sabías que la Novena de Navidad es una tradición que sólo se hace en Colombia y en algunos lugares de Ecuador? Esta es una herramienta muy poderosa para preparar nuestro corazón para la llegada del Niño Dios. Esa Novena tiene su origen en la necesidad de contemplar el Pesebre. Se le ocurrió en 1700 a un monje quiteño, Fray Fernando de Jesús Larrea, y luego llegó a Colombia gracias a la madre María Ignacia. Desde entonces, en nuestro país hacemos esta bella oración. Además, esta tradición ha sido de inspiración para tradiciones en otros países, como las posadas en México.

Entonces, tómate el tiempo de MEDITAR y VIVIR esta bella oración. ¡Qué bueno que la acompañes con cantos y en familia! Pero que no se pierda la grandeza de la tradición en novenas bailables o en pura guachafita. ¡Ah! Y no olvides pedir “la gracia de la cual necesitamos tanto”.

Si no tienes novena, aquí hay una que puedes usar.

4. Arma el pesebre

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A mí la verdad es que esta parte me encanta, pero hoy en día en muchas casas se hace un pesebre chiquititititico en el que hay que buscar con lupa al Niño Dios. ¿Sabías que el primero en armar un pesebre en todo la historia de la humanidad fue San Francisco de Asís?  Inicialmente lo hizo con animalitos y personas vivas, por supuesto. La idea gustó tanto que fue rápidamente copiada y se reemplazaron a los actores por las figuritas que hoy tenemos.

¡Disfruta de esta tradición también en familia! No dejes que el árbol de navidad se vuelva más grande e importante que el pesebre donde estuvo la primera cama ”king”… una cunita para el ”king” del ”universe”.

5. Sé creativo

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Hay muchas más cosas que puedes hacer. ¿Qué tal unas lindas galletas navideñas? ¿O hacer una tarde de sánduches con tus amigos para luego ir en la noche a compartirle comida a los que no la tienen?  También puedes escarbar en el clóset y entre tus cosas para ver qué cosas lindas tienes que ya no usas y dárselas a otra persona que las disfruta. ¡Las ideas son infinitas! Entonces… ¡a vivir el espíritu de la Navidad!

 

 

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